Hume indaga acerca del origen de la idea de causa. Distingue entre impresiones o sentimientos, por un lado, e ideas, por otro. Afirma, adem谩s, que toda idea es copia de una impresi贸n, de modo que no hay idea donde no ha habido antes una impresi贸n de la que es copia.
Cuando observamos un cambio, ya sea en el mundo f铆sico, ya sea en nuestra mente, no tenemos la impresi贸n de actividad o causa de dicho cambio. Por tanto, y esta es una conclusi贸n impl铆cita en el texto, de la observaci贸n de un cambio no podemos obtener la idea de causa.
Sin embargo, cuando los cambios se suceden con regularidad, de modo que el mismo objeto es seguido siempre del mismo acontecimiento, surge en nosotros una impresi贸n, a saber: la conexi贸n habitual entre dos objetos, que nos lleva a esperar que aparezca el segundo cuando aparece el primero. De esta impresi贸n se deriva la idea de causa, seg煤n Hume.
Aqu铆 ten茅is dos interesantes fragmentos para comentar:
"Me parece que los 煤nicos objetos de las ciencias abstractas o de las demostraciones son la cantidad y el n煤mero y que todos los intentos de extender m谩s all谩 de estos l铆mites esta especie de conocimiento m谩s perfecta m谩s son mera sof铆stica e ilusi贸n...
Todas las dem谩s investigaciones de los hombres afectan s贸lo a cuestiones de hecho y existencia; y 茅stas son evidentemente imposibles de demostraci贸n. Todo lo que es puede no ser. Ninguna negaci贸n de un hecho puede implicar una contradicci贸n. La inexistencia de cualquier ser, sin excepci贸n, es tan clara y distinta como una idea de su existencia. La proposici贸n que afirma que no es, no es menos concebible e inteligible que la que afirma que es. El caso es diferente en las ciencias propiamente dichas.* Toda proposici贸n que no es verdadera es all铆 confusa e ininteligible. Que la ra铆z c煤bica de 64 es igual a la mitad de 10 es una proposici贸n falsa y nunca puede ser concebida con distinci贸n. Pero que C茅sar, o el 谩ngel Gabriel o cualquier ser, nunca existiese puede ser una proposici贸n falsa, pero con todo es perfectamente concebible y no implica contradicci贸n alguna.
Por tanto, la existencia de cualquier ser s贸lo puede probarse mediante argumentos a partir de su causa o de su efecto; y estos argumentos se fundan enteramente en la experiencia. Si razonamos a priori, cualquier cosa puede parecer capaz de producir cualquier cosa... Es s贸lo la experiencia la que nos ense帽a la naturaleza y l铆mites de causas y efectos y la que nos permite inferir la existencia de un objeto de la de otro...
Cuando recorramos las bibliotecas, persuadidos de estos principios, ¿qu茅 destrozos habr铆amos de hacer? Si tomamos en nuestra mano cualquier volumen de teolog铆a o metaf铆sica escol谩stica, por ejemplo, preguntemos: ¿Contiene alg煤n razonamiento abstracto sobre la cantidad o el n煤mero? No. ¿Contiene alg煤n razonamiento experimental sobre cuestiones de hecho y existencia? No. Arroj茅moslo entonces a las llamas: pues no puede contener sino sof铆stica e ilusi贸n".
"Toda idea es copia de alguna impresi贸n o sentimiento precedente, y donde no podemos encontrar impresi贸n alguna, podemos estar seguros de que no hay idea. En todos los casos aislados de actividad de cuerpos o mentes no hay nada que produzca impresi贸n alguna ni que, por consiguiente, pueda sugerir idea alguna de poder o conexi贸n necesaria. Pero cuando aparecen muchos casos uniformes y el mismo objeto es siempre seguido por el mismo suceso, entonces empezamos a albergar la noci贸n de causa y conexi贸n. Entonces sentimos un nuevo sentimiento o impresi贸n, a saber, una conexi贸n habitual en el pensamiento o en la imaginaci贸n entre un objeto y su acompa帽ante usual. Y este sentimiento es el original de la idea que buscamos".
HUME, Investigaci贸n sobre el conocimiento humano.

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